domingo, 8 de enero de 2017

Los primeros pasos del cine

Auguste y Louis Lumière
Vayámonos a los orígenes del cine. Seguir un orden cronológico no es el único método, pero tiene una notable importancia compaginar los hallazgos iniciales, titubeantes, de los pioneros del cine, con las escenas maestras de su desarrollo histórico.

La mayoría de los métodos de lectura tradicional reproducen el orden natural de adquisición de los fonemas. Así, la "p" o la "m" introducen al niño al mundo de la lectura. Primero sílabas, luego palabras, luego oraciones, luego textos.

Creo que para comprender el lenguaje cinematográfico es necesario remontarse a las primeras palabras, más bien balbuceos, del cine. Es el año 1895. A finales ya. Los hermanos Lumière proyectan sus primeros filmes, documentales de apenas un minuto de duración. Precine: la intención artística no está clara aún, pero las imágenes están dotadas de movimiento y "relatan" un acontecimiento. La "p" y la "m" de la lectura cinematográfica. Sus características más notables:

  • Autarquía del encuadre: toda acción empieza y termina en un mismo encuadre.
  • Único plano de conjunto.
  • Ausencia de ficción (menos mal que llegó Méliès y le proporcionó un carácter narrativo al cine, librándolo de ser otro de los muchos inventos que se realizaron a finales del siglo XIX).
  • Angulación horizontal de la cámara y ausencia de movimientos de la misma.
  • Sin montaje.
  • Sin clausura del relato.
  • Composición centrífuga del plano, aprovechando la totalidad del encuadre y evitando un centro predominante de la escena.
Propongo ver al menos tres. Salida de los obreros de la fábrica (1895). Fue el primero, el pistoletazo de salida de un nuevo arte que en menos de tres décadas iba a dejar ya sus primeras obras maestras.



Meses más tarde se rodó la que es considerada la primera película de ficción: El regador regado (1895). Aquí hay una intención narrativa, aunque se trate de un simple gag. En cualquier caso, el primer gag de la historia.


Por último, los primeros pinitos con el montaje: Demolición de un muro (1896). Los hermanos Lumière muestran el rebobinado de una escena. Más motivados por la experimentación que por las cualidades artísticas del producto, dan un importante primer paso mediante la aplicación del trucaje. Lo que dará de sí esto...





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