lunes, 27 de febrero de 2017

Destino



Ahí va la propuesta de hoy. Luego comento...



¿Qué os parece? Walt Disney encargó la realización de un cortometraje animado a Salvador Dalí en 1946. Iba a ser uno más de los cortometrajes que conformarían Fantasia, aunque el proyecto finalmente no cuajó y sólo se rodaron unos veinte segundos. En 2003, partiendo de los bocetos y las indicaciones que Dalí había dejado para su realización, el cortometraje fue retomado, bajo la dirección de Dominique Monféry.

Pero en realidad, el vídeo es un pretexto. No sé si se habrán percatado de la presencia de un reloj de sol en el cortometraje, enfrente de la representación de Cronos. Ese era el arcano. Algo personal: una búsqueda antigua, para un proyecto que se quedó inconcluso. Aquí, podéis ir echando un vistazo.


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miércoles, 15 de febrero de 2017

A 91 cm. de sí mismo

Una propuesta animada que me ha impresionado gratamente.

Prepárense para vivir a cierta distancia de sí mismos, y sobre todo, no enloquezcan por ello. En el fondo, ¿qué sentido tiene saber cuántos centímetros te has desplazado?

Se trata de un cortometraje animado del realizador francés Jérémy Clapin (París, 1974). En su haber, algunos trabajos publicitarios y, hasta la fecha, tres cortometrajes entre los que destaca Skhizein (2008).

El corto se presta a múltiples interpretaciones, y no voy a destripar aquí ninguna. Porque su apuesta inicial, sus primeros compases, ya tienen el gancho necesario para quedar atrapados por este esquizofrénico relato.




Meteoritos, están a la orden del día... La mayoría de las teorías acerca de este fin pronosticado por los mayas hablaron de un meteorito (¡No un asteroide!). Ese fin del mundo pasó, otros meteoritos vinieron. Uno de ellos acabará con nosotr@s. O será otra cosa. Seremos nosotros mismos nuestros aniquiladores.

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domingo, 29 de enero de 2017

Problemas dimensionales de pareja


Coneja quiere ver un programa en la tele, Ciervo quiere ver otro. La discusión se convierte en una batalla que termina de forma fatídica... para el televisor. Pero antes de su defunción, Ciervo vislumbra algo...


Una obsesión se ha apoderado de Ciervo. Toda una vida viviendo en la misma y banal bidimensionalidad. Feliz, tal vez, pero ya nunca más...


Más de cien premios avalan esta cinta del húngaro Péter Vácz (Budapest, 1988). La historia de esta singular pareja combina la animación tradición y el stop-motion con una clara intencionalidad. Una infeliz Coneja asiste al distanciamiento de Ciervo; mientras tanto, el obsesivo Ciervo quedará atrapado en la nueva dimensión. Sus problemas de pareja constituyen la base de este cortometraje con el que se graduó Vácz en el MOME.

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miércoles, 18 de enero de 2017

Una cosa, luego otra...

Porque hoy iba a escribir una cosa, luego fue otra. Y ninguna le convino a mi estado de ánimo. Así que cambié de parecer, varias veces; mientras tanto no paraba de crear borradores y más borradores. Algún día serán entradas o no serán nada. Hoy es el día de no hablar de nada. Me ha sido imposible luchar contra la imbatible blancura de lo no escrito, salvo para esta catarsis.

Para redimiros, disfrutad de este corto del canadiense Malcolm Sutherland, que cobró cierta fama con su corto animado Umbra (2010), al que nos referimos ayer aquí. El que os pongo ahora se realizó el mismo año, y retrata impresiones fugaces en la ciudad de Montréal durante la celebración de la fiesta nacional. El montaje es muy sugerente, y el acompañamiento musical de Kevin Kardasz -una musiquilla de melodeón- le imprime un adecuado carácter minimalista a la pieza.





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martes, 17 de enero de 2017

Una paradoja autorreferente

Malcolm Sutherland es un ilustrador y animador canadiense. Nació en Calgary (Alberta), y estudió Grabado en el ACAD. Después se trasladaría a Montreal en 2002 para dirigir un corto animado para la NFB. Allí estudió Cine en la Universidad Concordia.

Su producción (ilustraciones, cómic y animaciones) tienen un corte experimental que lo aleja del gran público. Como muestra, os traemos su cortometraje más conocido, Umbra (2010). Para explicarlo, voy a recurrir a un dibujo, unos versos y una teoría.

M. C. Escher, Ascending and descending

El conocido dibujo de Escher, los ¿monjes? que dan vueltas subiendo (o bajando) en el plano real, pero sometidos a una geometría no euclidiana, siempre llegan al mismo sitio. Lo real y lo ilusorio actúan al mismo tiempo, como si las fronteras entre uno y otro se desdibujaran, o estuvieran sometidas a una lógica trascendental.

Jorge Luis Borges escribió:

Acaso un dios me engaña. Acaso un dios me ha condenado al tiempo, esa larga ilusión. […] Quizá no tuve ayer, quizá no he nacido.Acaso sueño haber soñado.


Por último, un somero análisis sobre las paradojas. Concretamente, las autorreferenciales, aquellas en cuya arquitectura cíclica comparece la idea de infinito. Una paradoja autorreferente concluye en un doblez de interpretación, a la vez verdadera y falsa. La más conocida, la del mentiroso, afirma: Soy un mentiroso. Si digo la verdad afirmando que soy un mentiroso, la proposición sería falsa. Si por el contrario, he mentido al decir que soy un mentiroso, lo que dice la proposición sería correcto, lo que invalida a su vez la afirmación.

A mí me gusta mucho la paradoja de Russell (popularizada como la del barbero), que en definitiva viene a decir que si un conjunto contuviese a todos los conjuntos que no se contienen a sí mismos, ese conjunto debería ser elemento de este conjunto, lo cual es absurdo, y viceversa. Si no estuviera contenido en este conjunto, éste sería incompleto, pues faltaría un elemento.

Si aquel dibujo, esa cita borgiana y las paradojas autorreferentes logran o no explicar el cortometraje de Sutherland, como cabría esperar, no es verificable. Espero, al menos, que disfruten con su visionado, como quien halla placer en la tortura, visión en la ceguera, o destellos en la podredumbre.



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miércoles, 11 de enero de 2017

Merci, Von Choltitz

Von Choltitz fue el gobernador alemán de París durante los últimos días de la ocupación alemana. Un gobernador desobediente, al menos en lo que respecta a las órdenes recibidas de destruir los principales monumentos de la ciudad en caso de que el ejército nazi no pudiera frenar el avance aliado y conservar la capital francesa.


Una historia que René Clement llevó al celuloide (¿Arde París?, 1966) y que os emplazo a ver, para satisfacción cinéfila (obvia) y también para la de cuantos viajeros van a la ciudad a radiografiarla: pintarla, fotografiarla, filmarla, escribirla, soñarla...

Le debemos gratitud a aquella desobediencia. Aunque el sabor que nos deja la reflexión tiene un sabor agridulce. Me queda la congoja del destrozo que sufren otras ciudades, mucho menos afortunadas...

© Enrique Carratalá
No ardió el puente de Alejandro III
© Enrique Carratalá
No ardió Les invalides
© Enrique Carratalá
No ardió Notre-Dame

© Enrique Carratalá
No ardió París

Merci beaucoup!

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domingo, 8 de enero de 2017

Los primeros pasos del cine

Auguste y Louis Lumière
Vayámonos a los orígenes del cine. Seguir un orden cronológico no es el único método, pero tiene una notable importancia compaginar los hallazgos iniciales, titubeantes, de los pioneros del cine, con las escenas maestras de su desarrollo histórico.

La mayoría de los métodos de lectura tradicional reproducen el orden natural de adquisición de los fonemas. Así, la "p" o la "m" introducen al niño al mundo de la lectura. Primero sílabas, luego palabras, luego oraciones, luego textos.

Creo que para comprender el lenguaje cinematográfico es necesario remontarse a las primeras palabras, más bien balbuceos, del cine. Es el año 1895. A finales ya. Los hermanos Lumière proyectan sus primeros filmes, documentales de apenas un minuto de duración. Precine: la intención artística no está clara aún, pero las imágenes están dotadas de movimiento y "relatan" un acontecimiento. La "p" y la "m" de la lectura cinematográfica. Sus características más notables:

  • Autarquía del encuadre: toda acción empieza y termina en un mismo encuadre.
  • Único plano de conjunto.
  • Ausencia de ficción (menos mal que llegó Méliès y le proporcionó un carácter narrativo al cine, librándolo de ser otro de los muchos inventos que se realizaron a finales del siglo XIX).
  • Angulación horizontal de la cámara y ausencia de movimientos de la misma.
  • Sin montaje.
  • Sin clausura del relato.
  • Composición centrífuga del plano, aprovechando la totalidad del encuadre y evitando un centro predominante de la escena.
Propongo ver al menos tres. Salida de los obreros de la fábrica (1895). Fue el primero, el pistoletazo de salida de un nuevo arte que en menos de tres décadas iba a dejar ya sus primeras obras maestras.



Meses más tarde se rodó la que es considerada la primera película de ficción: El regador regado (1895). Aquí hay una intención narrativa, aunque se trate de un simple gag. En cualquier caso, el primer gag de la historia.


Por último, los primeros pinitos con el montaje: Demolición de un muro (1896). Los hermanos Lumière muestran el rebobinado de una escena. Más motivados por la experimentación que por las cualidades artísticas del producto, dan un importante primer paso mediante la aplicación del trucaje. Lo que dará de sí esto...





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