martes, 20 de junio de 2017

El gospel de Blackwater

El danés Bo Mathorne dirigió en 2010 este western apocalíptico (por definirlo de alguna manera).


The Blackwater Gospel es el proyecto de licenciatura de ocho estudiantes procedentes de la escuela de animación "The Animation Workshop" (Viborg, Dinamarca). El hecho de que el cortometraje esté rodado en inglés proviene del hecho de que dicha escuela recibe alumnos y profesionales de animación de todo el mundo, y sus clases se imparten en inglés.

El cortometraje nos sitúa en un pueblo aislado durante la conocida "Dust Bowl", la famosa sequía que asoló el norte de América desde el año 1932 hasta 1939, un fenómeno inducido por las malas prácticas de explotación del suelo que provocó el gran éxodo de la población hacia el oeste principalmente. En este pueblo, conocido como Blackwater, sus ciudadanos son liderados por el ministro local de la iglesia (un personaje siniestro), que ha convertido en un mendigo local el blanco de sus iras. Entonces llegará el enterrador, presagiando la muerte inevitable, y todos se preguntan a por quién viene esta vez. ¿Pero es la muerte más poderosa que el miedo?



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jueves, 8 de junio de 2017

Paso de manivela

No hace mucho que me referí al primer trucaje en el cine, de la mano de los hermanos Lumière. En muy poco tiempo, el trucaje iba a evolucionar muchísimo, dándole al cine su verdadero carácter mágico. En este sentido, fue muy importante la labor de Georges Méliès y Segundo de Chomón, al que nos vamos a referir ahora.

Segundo de Chomón (1871-1929)
Uno de estos trucos, presentes en el cine prácticamente desde sus comienzos, e inherente casi al propio arte de la filmación, es el paso de manivela, más conocido actualmente como stop-motion. Como en anteriores ocasiones, es importante que el alumnado conozca los primeros trucajes realizados en el cine para comprender los sorprendentes avances que se han producido en poco más de un siglo de existencia. Además, su puesta en práctica es relativamente sencilla e inmediata, y requiere de mínimos recursos.

El paso de manivela es una técnica de animación consistente en la toma sucesiva de imágenes fijas que una vez proyectadas dan sensación de movimiento. Esta técnica permitía, por un lado, dotar de movimiento objetos inanimados a través de su manipulación. Por otro lado, también podía comprimir el tiempo (un claro ejemplo es Eclipse de sol (1905), de Segundo de Chomón, o por poner un ejemplo moderno, la descomposición de los alimentos en A Zed & Two Noughts (1985), de Peter Greenaway. Sin embargo, es más utilizado en el primer sentido, permitir la animación de objetos inanimados, rígidos o moldeables.

Tres autores se disputan la paternidad de este invento (que podríamos atribuir, tranquilamente, a Muybridge): 
  • Méliès, que en 1896 tuvo un atasco en la manivela mientras filmaba el tránsito urbano en la plaza de la Ópera de París. Descubrimiento puramente accidental de la técnica, que luego empleó en casi todas sus películas.
  • J. Stuart Blackton, que tras una entrevista con Edison, decidió aplicar el invento a sus dibujos.
  • Segundo de Chomón, que introdujo la técnica en España.
Más allá de reconocer la paternidad de tan elemental trucaje, más motivada por el interés hagiográfico de los historiadores del cine que de sus propios inventores y/o de quienes lo han desarrollado, se trata de reconocer las virtudes de una técnica que en sus inicios no aportaron demasiado al desarrollo narrativo del guión. Propongo ver ahora un cortometraje fantástico de Chomón, La casa encantada (ca. 1907) donde podemos comprobar que la técnica se exhibe por sí misma. El guión se hace a medida para explotar los recursos del paso de manivela. Como tantas veces hemos dicho, el cine aún andaba en pañales. Pero qué tiempos éstos, en los que todo estaba por descubrir.





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lunes, 27 de febrero de 2017

Destino



Ahí va la propuesta de hoy. Luego comento...



¿Qué os parece? Walt Disney encargó la realización de un cortometraje animado a Salvador Dalí en 1946. Iba a ser uno más de los cortometrajes que conformarían Fantasia, aunque el proyecto finalmente no cuajó y sólo se rodaron unos veinte segundos. En 2003, partiendo de los bocetos y las indicaciones que Dalí había dejado para su realización, el cortometraje fue retomado, bajo la dirección de Dominique Monféry.

Pero en realidad, el vídeo es un pretexto. No sé si se habrán percatado de la presencia de un reloj de sol en el cortometraje, enfrente de la representación de Cronos. Ese era el arcano. Algo personal: una búsqueda antigua, para un proyecto que se quedó inconcluso. Aquí, podéis ir echando un vistazo.


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miércoles, 15 de febrero de 2017

A 91 cm. de sí mismo

Una propuesta animada que me ha impresionado gratamente.

Prepárense para vivir a cierta distancia de sí mismos, y sobre todo, no enloquezcan por ello. En el fondo, ¿qué sentido tiene saber cuántos centímetros te has desplazado?

Se trata de un cortometraje animado del realizador francés Jérémy Clapin (París, 1974). En su haber, algunos trabajos publicitarios y, hasta la fecha, tres cortometrajes entre los que destaca Skhizein (2008).

El corto se presta a múltiples interpretaciones, y no voy a destripar aquí ninguna. Porque su apuesta inicial, sus primeros compases, ya tienen el gancho necesario para quedar atrapados por este esquizofrénico relato.




Meteoritos, están a la orden del día... La mayoría de las teorías acerca de este fin pronosticado por los mayas hablaron de un meteorito (¡No un asteroide!). Ese fin del mundo pasó, otros meteoritos vinieron. Uno de ellos acabará con nosotr@s. O será otra cosa. Seremos nosotros mismos nuestros aniquiladores.

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domingo, 29 de enero de 2017

Problemas dimensionales de pareja


Coneja quiere ver un programa en la tele, Ciervo quiere ver otro. La discusión se convierte en una batalla que termina de forma fatídica... para el televisor. Pero antes de su defunción, Ciervo vislumbra algo...


Una obsesión se ha apoderado de Ciervo. Toda una vida viviendo en la misma y banal bidimensionalidad. Feliz, tal vez, pero ya nunca más...


Más de cien premios avalan esta cinta del húngaro Péter Vácz (Budapest, 1988). La historia de esta singular pareja combina la animación tradición y el stop-motion con una clara intencionalidad. Una infeliz Coneja asiste al distanciamiento de Ciervo; mientras tanto, el obsesivo Ciervo quedará atrapado en la nueva dimensión. Sus problemas de pareja constituyen la base de este cortometraje con el que se graduó Vácz en el MOME.

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miércoles, 18 de enero de 2017

Una cosa, luego otra...

Porque hoy iba a escribir una cosa, luego fue otra. Y ninguna le convino a mi estado de ánimo. Así que cambié de parecer, varias veces; mientras tanto no paraba de crear borradores y más borradores. Algún día serán entradas o no serán nada. Hoy es el día de no hablar de nada. Me ha sido imposible luchar contra la imbatible blancura de lo no escrito, salvo para esta catarsis.

Para redimiros, disfrutad de este corto del canadiense Malcolm Sutherland, que cobró cierta fama con su corto animado Umbra (2010), al que nos referimos ayer aquí. El que os pongo ahora se realizó el mismo año, y retrata impresiones fugaces en la ciudad de Montréal durante la celebración de la fiesta nacional. El montaje es muy sugerente, y el acompañamiento musical de Kevin Kardasz -una musiquilla de melodeón- le imprime un adecuado carácter minimalista a la pieza.





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martes, 17 de enero de 2017

Una paradoja autorreferente

Malcolm Sutherland es un ilustrador y animador canadiense. Nació en Calgary (Alberta), y estudió Grabado en el ACAD. Después se trasladaría a Montreal en 2002 para dirigir un corto animado para la NFB. Allí estudió Cine en la Universidad Concordia.

Su producción (ilustraciones, cómic y animaciones) tienen un corte experimental que lo aleja del gran público. Como muestra, os traemos su cortometraje más conocido, Umbra (2010). Para explicarlo, voy a recurrir a un dibujo, unos versos y una teoría.

M. C. Escher, Ascending and descending

El conocido dibujo de Escher, los ¿monjes? que dan vueltas subiendo (o bajando) en el plano real, pero sometidos a una geometría no euclidiana, siempre llegan al mismo sitio. Lo real y lo ilusorio actúan al mismo tiempo, como si las fronteras entre uno y otro se desdibujaran, o estuvieran sometidas a una lógica trascendental.

Jorge Luis Borges escribió:

Acaso un dios me engaña. Acaso un dios me ha condenado al tiempo, esa larga ilusión. […] Quizá no tuve ayer, quizá no he nacido.Acaso sueño haber soñado.


Por último, un somero análisis sobre las paradojas. Concretamente, las autorreferenciales, aquellas en cuya arquitectura cíclica comparece la idea de infinito. Una paradoja autorreferente concluye en un doblez de interpretación, a la vez verdadera y falsa. La más conocida, la del mentiroso, afirma: Soy un mentiroso. Si digo la verdad afirmando que soy un mentiroso, la proposición sería falsa. Si por el contrario, he mentido al decir que soy un mentiroso, lo que dice la proposición sería correcto, lo que invalida a su vez la afirmación.

A mí me gusta mucho la paradoja de Russell (popularizada como la del barbero), que en definitiva viene a decir que si un conjunto contuviese a todos los conjuntos que no se contienen a sí mismos, ese conjunto debería ser elemento de este conjunto, lo cual es absurdo, y viceversa. Si no estuviera contenido en este conjunto, éste sería incompleto, pues faltaría un elemento.

Si aquel dibujo, esa cita borgiana y las paradojas autorreferentes logran o no explicar el cortometraje de Sutherland, como cabría esperar, no es verificable. Espero, al menos, que disfruten con su visionado, como quien halla placer en la tortura, visión en la ceguera, o destellos en la podredumbre.



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